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Samanta Schweblin, el arte de dejar una puerta abierta

En El buen mal, una casa, una relación de cuidado o una conversación cruzan un umbral casi imperceptible. Samanta Schweblin concentra la inquietud en detalles precisos y deja que sus consecuencias continúen después del punto final.

Conversación pública documentada 22 de mayo de 2026
Retrato de Samanta Schweblin

CCE Montevideo, Wikimedia Commons, CC BY 2.0.

El punto de partida

Seis cuentos justo antes del desastre

Los seis cuentos de El buen mal comienzan cerca de hábitos, casas y relaciones reconocibles. Samanta Schweblin introduce una alteración pequeña y deja que cambie la temperatura de toda la escena. Una decisión protectora, una conversación o un síntoma bastan para que lo cotidiano pierda estabilidad.

Cada relato alcanza un punto después del cual la situación inicial adquiere otro sentido. El mundo conserva su apariencia, pero un gesto altera la confianza depositada en él. Schweblin concentra la atención en ese paso y elige detalles capaces de sostener la inquietud durante el resto del cuento.

Cuidado, familia, enfermedad, deseo y miedo aparecen en combinaciones distintas. Los personajes intentan proteger a alguien, entender lo que ocurre o recuperar el control. Sus acciones nacen de motivos reconocibles y llegan a consecuencias que exponen la fragilidad de sus certezas.

La brevedad aumenta el peso de una imagen, una repetición o un silencio. Cada elemento ocupa una posición precisa y modifica la expectativa. Una casa, una voz o un objeto reaparecen con otra carga cuando la escena cruza el umbral que organizaba su normalidad.

El volumen conserva una unidad de mirada sin repetir un mecanismo. Cada cuento encuentra una respiración, una cantidad de información y un modo de acercarse al peligro. La concentración cambia de intensidad entre piezas y hace que ternura, culpa y humor oscuro ocupen lugares diferentes.

Lo abierto tiene una forma exacta

Los finales evitan clausurar una interpretación única, aunque sus efectos resultan concretos. Schweblin entrega sonidos, gestos y cambios de escala suficientes para que la escena continúe activa. La parte ausente queda delimitada por todo lo que sí aparece en la página.

Esa apertura desplaza la tensión hacia la experiencia. Quedan una imagen difícil de apartar, una decisión que admite varias lecturas o una relación cuyo equilibrio ya cambió. El cuento termina y la combinación de detalles sigue organizando preguntas.

El bien y el mal comparten una escena

El título del libro señala una mezcla moral antes que una oposición. Hay personas que cuidan y fallan, que trasladan su miedo mientras intentan proteger, que actúan con información insuficiente y dañan desde una intención comprensible. La ambigüedad nace de acciones específicas, no de una tesis añadida desde fuera.

Schweblin mantiene juntas fuerzas contradictorias. La ternura convive con la amenaza y el deseo de ayudar con la necesidad de controlar. Esa proximidad vuelve inquietantes situaciones corrientes: la violencia llega mediante una relación que también contiene afecto.

Casas que pierden su normalidad

Los espacios cotidianos ofrecen una superficie de acuerdos: quién cuida, quién decide, qué sonidos pertenecen a la rutina. Los relatos alteran uno de esos pactos y muestran que la seguridad dependía de un equilibrio frágil. El miedo ya estaba cerca, integrado en hábitos que parecían neutrales.

El buen mal trabaja con esa cercanía. Sus monstruos carecen a menudo de una forma separada; aparecen en una decisión razonable llevada un paso más allá, en una percepción que nadie comparte o en un vínculo que cambia de dirección.

La precisión de dejar una puerta abierta

Schweblin compone el silencio con el mismo rigor que una frase. El descarte concentra la presión y protege la rareza de cada historia. La puerta queda abierta en un punto exacto: detrás están los elementos vistos, las consecuencias apenas iniciadas y la certeza de que la escena ya cambió para siempre.

Los seis cuentos avanzan hasta ese límite con ritmos propios. Al terminar, permanece menos una solución que una experiencia física: una casa distinta, una conversación contaminada o un gesto cuya intención ya resulta imposible de separar de su daño.

Procedencia

De dónde parte esta Voz

Síntesis editorial elaborada a partir de materiales públicos y atribuidos.

  1. Samanta Schweblin: entrevista con motivo del lanzamiento de El buen mal Museo MALBA · YouTube · 2025-03-26
  2. El buen mal Grupo Planeta · Sala de prensa · 2025-03-05
  3. Samanta Schweblin habla sobre El buen mal El Espectador · 2025-03-18

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